domingo, 18 de enero de 2009

Salvados

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4,30 de la mañana! Una casa de 3 plantas deshabitada en Santurce, comienza a arder por causas que se desconocen. Debido a la distancia que nos separa del lugar del siniestro ( 15 Km ), cuando llegamos, las proporciones del incendio han crecido considerablemente. ¡ Las llamas salen por varias ventanas del primer piso !. Mientras preparamos la instalación de mangueras para la sofocación del fuego, oímos unos gritos desesperados de socorro, que provienen del tercer piso; cuando miramos hacia arriba ,vemos a un niño en uno de los balcones, apenas visible por el humo que sube por la fachada. Rápidamente intentamos subir con equipos respiratorios, ¡ pero es imposible ! El incendio a comenzado en la caja de escalera, y parte de ella ha sido devorada por el fuego. Ante la imposibilidad de colocar la auto-escalera debido al mal acceso que hay hasta la casa, cojo una escalera de ganchos y comienzo a subir por otra escalera que hemos colocado en la fachada hasta el primer piso, después engancho mi escalera al balcón del segundo piso, y subo hasta él; vuelvo a realizar la misma maniobra del segundo al tercero, y de esta manera llego hasta el niño,que me grita ¡ Mi padre.. mi padre !

¿ Donde está tu padre ? Le contesto..

¡ Allí ! ¡ En aquella habitación ! Me dice, señalando al otro lado de un pasillo enormemente iluminado, por las llamas que ya avanzan sobre él.

Mientras pido ayuda para que suba algún bombero más, le ato al niño mi cuerda de socorro ( que siempre llevamos sujeta al cinto ) improvisando un arnés, le descuelgo por la fachada hasta que le recogen mis compañeros que ya se encuentran en el balcón del segundo piso. Yo sin pensarlo dos veces atravieso el pasillo, y entro en la habitación donde se encuentra el padre del muchacho; un individuo de unos 40 años. Está durmiendo en un viejo colchón en el suelo y completamente “borracho”. Intento despertarle, pero ¡ como si nada ! Sin tiempo que perder, le agarro de los pies arrastrándole hasta el balcón, después de cruzar un infierno de fuego que es en lo que se ha convertido el pasillo, que se encuentra lleno de enseres viejos, y un montón de basura maloliente, que arde como la pólvora alimentada por la corriente de aire que entra por todos los sitios, ya que el edificio entero, carece de cristales en todas sus ventanas. El calor es tan tremendo, que me produce quemaduras en las zonas no protegidas por la ropa. ( orejas, cara y parte del cuello ) En ese momento, mis compañeros consiguen llegar con la instalación de agua, hasta el balcón donde nos encontramos y de esa manera podemos frenar, a ese Monstruo que todo lo devora a su paso, y que ha estado a punto de acabar con nosotros.

Cuando el incendio se encuentra por fin controlado, bajamos por la fachada, pues las escaleras de la casa ya no existen al haber sido destruida por el fuego. El indigente es trasladado al Hospital, y el niño de 6 años de edad, queda a la custodia de la Protección de Menores de la Diputación de Vizcaya. Yo recibo del Ayuntamiento de Bilbao, una felicitación especial por mi actuación y queda reflejada en mi hoja de servicio.

Actuaciones como estas, son las que refuerzan mi vocación de Bombero, porque salvar una vida, aunque hayas tenido que arriesgar la tuya, es una de las mayores satisfacciones que puede experimentar un ser humano.

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jueves, 1 de enero de 2009

El Resplandor

 


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Son aproximadamente las 3 de la mañana, cuando suenan los timbres en el Parque de Bomberos. Se nos comunica por megafonía que un tren de mercancías con destino a Orduña está ardiendo. Salimos ¡ echando leches! con los tres vehículos habituales para esta clase de intervenciones. Entre los pueblos de Arrigorriaga y Miravalles, divisamos un gran resplandor en la oscuridad de la noche. Ya en el lugar del siniestro, comprobamos que se trata de la máquina del comboy, que arde como si se tratara de una de las fallas Valencianas; actuamos con rapidez desplegando unas escaleras extensibles de aluminio, para salvar los metros de desnivel que nos separan de la vía férrea, ascendemos por ellas y al llegar a la altura del tren, vemos que no se encuentra a nadie en las inmediaciones, cosa que nos asombra, ya que normalmente siempre hay alguien cuando acudimos a un siniestro ( policía, empleados de renfe etc..). extendemos las mangueras, y comenzamos la extinción; cuando el fuego se encuentra controlado,vemos aparecer detrás de un montículo a un grupo de personas ( dos guardia civiles, los maquinistas del tren y gente de lo alrededores ) que acercándose a nosotros, nos comentan que se habían retirado hasta una cierta distancia, porque en el vagón cercano a la máquina, que es la que estaba ardiendo,había mas de una tonelada de TNT ( dinamita ) ¡ Vaya gracia si llega haber estallado.!
Después de recoger todo el material de extinción, cuando se está recogiendo las escaleras extensibles, me percato que los compañeros que están realizando la maniobra, sin darse cuenta van a colisionar con una línea de alta tensión,que apenas es visible debido a la oscuridad; ¡ Parar ! les grito; mientras me lanzo desde unos cuatro metros de distancia, y golpeando la escalera en su parte baja, consigo desplazarla en su base lo suficiente, para que no quede apoyada contra el tendido eléctrico, pero no puedo evitar que al pasar a una cierta distancia de los cables, se produzca un “arco voltaico”.
¡ No puedo respirar... ! ¡ noto como mi cuerpo da botes en el suelo sin que pueda evitarlo... ! ¡ lo único que ven mis ojos, es un Resplandor inmenso de luz que me asusta... ! ¿ será esa luz la que ven, algunas personas que han estado al borde de la Muerte? Todos estos pensamientos pasan por mi mente en décimas de segundo, y estoy convencido, que esto es lo que siente el que muere electrocutado.
¡ Pero...si estoy muerto ! ¿ Porqué mi cuerpo sigue botando en el suelo? ¿ Porqué soy consciente,que no puedo respirar y que sigo sin ver nada ? ¡ Pero lo que es más importante !
¿ Porqué oigo como alguien me llama, gritando mi nombre? ¡ Porque¡¡ Gracias a Dios, sigo VIVO !! Poco a poco recupero la respiración, y empiezo a ver las caras de mis compañeros que me están levantado del suelo; ¡ yo todavía tengo medio cuerpo que no puedo mover.! En esos momentos me acuerdo de los compañeros también afectados por la descarga y veo como a Víctor Abásolo le están practicando la respiración artificial y a Florentino Esteban le atienden de una hemorragia cráneo-encefálica, producida por el impacto contra el suelo al caer.
Durante el traslado que nos hacen en ambulancia , tenemos que realizar la respiración artificial dos veces, al compañero Abasolo, pues va muy mal y es incapaz de respirar por si solo.
Al llegar al Hospital , nos curan de quemaduras de segundo y tercer grado en las manos y en las planta de los pies quedando ingresados en observación hasta el día siguiente. A Víctor Abasolo después de permanecer mas de un mes ingresado le dieron la incapacidad para el trabajo de bombero, por quedarle secuelas que le afectan al sistema cardiaco.

Este es uno de mis primeros accidentes, que me ha dejado alguna cicatriz, y mi primer mes de baja en el trabajo.